Diosa de la luna

Para los mayas, Ixchel era la esposa del dios solar Itzamná, considerada la Diosa del amor, de la gestación, de los trabajos textiles, de la medicina y de la luna.

En algunas ocasiones se le representaba acompañada de un conejo, con orejas de jaguar y hasta con garras, también se le ha encontrado rodeada por símbolos de destrucción y muerte: una serpiente en la cabeza y huesos cruzados en su falda.

Al ser la Diosa de la luna, la influencia de Ixchel se manifestaba en las mareas, y en el agua en general por lo que en algunas de sus advocaciones era considerada maléfica, personificando al agua como elemento destructivo, causa de inundaciones y otros desastres; pero en su lado positivo, era considerada fuente de fertilidad y vida por lo que era de gran importancia para el pueblo.

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